Conectivismo: el aprendizaje en red
En 2004, Siemens publica "Conectivismo, una teoría del aprendizaje para la era digital", afirmando que las teorías anteriores se van quedando obsoletas para explicar cómo funciona cada vez más el aprendizaje en una sociedad donde nos relacionamos y aprendemos conectados a internet con una red de personas y de fuentes de información de escala global. El mismo año Dan Gilmor proclamaba, en We the Media, que "cada uno de nosotros es un medio de comunicación".
Para Siemens, ser parte de una red no solo nos ofrece un entorno de posibilidades de aprendizaje... sino que constituye la lógica misma del aprendizaje en la era digital. El cofundador del Conectivismo, Stephen Downes define el aprendizaje como la capacidad para crear redes y transitar por ellas. Lo hacemos cuando elegimos ciertos canales en Youtube, Instagram, Tik Tok; consultamos la información de ciertas apps; navegamos en el explorador a partir de ciertas búsquedas o bien "conversamos" con el Chat GPT de acuerdo a nuestros "prompts" o instrucciones. Con todo ello vamos configurando cierto Entorno Personal de Aprendizaje, ese término que con tanto éxito divulgaron Linda Castañeda y Jordi Adell en un entorno hispanohablante.
La teoría del conectivismo va más allá. La red no solo es una herramienta o entorno para que el sujeto aprenda. Es, ella misma, la red, un sujeto que aprende, en la cual el conocimiento está distribuido. La escala del aprendizaje, por tanto, no está limitada a la frontera del individuo, tal y como nos había mostrado la tradición cartesiana y la psicología moderna, de Freud a Piaget o Vygotsky. La inteligencia es colectiva y cada individuo, cada nodo de la red, también los nodos tecnológicos (como un canal de Youtube o un programa de Inteligencia Artificial) son parte de un tejido de interacciones que evolucionan (y aprenden) en el tiempo.
Qué mejor metáfora y encarnación de esa interdependencia entre ser humano y tecnología que artistas cyborg como Neil Harbisson, que "escucha" los colores a través de una antena incrustrada en su cerebro; o Manel de Aguas, que percibe datos complejos del clima, como la presión atmosférica, a través de unas alas insertadas a ambos lados del cráneo; o Moon Rivas, que a través de un sensor sísmico instalado en sus pies puede percibir los movimientos de la tierra.
El aprendizaje, por tanto, no es solo individual, como nuestro egocentrismo nos hace pensar, ni tampoco es exclusivamente humano. También las bases de datos, los programas, evolucionan y aprenden a partir de nuestra interacción con ellos. Seres humanos y tecnología conformamos cada vez una red interconectada y el futuro cabe supones que esa tecnología formará parte de nuestros cerebros y nuestros cuerpos. Seremos ciborgs.
No es una utopía o distopía futurista propia de películas como Blade Runner, Matrix o Black Mirrow. Es una realidad que ya viven, de manera radical, algunas personas o mejor dicho, algunos ciborgs, y que en cierta medida, según sus argumentos, ya estamos empezando a vivir, cuando sentimos ansiedad al separarnos o descargarse el móvil; o cuando el mercado se llena de dispositivos que podemos ponernos en el cuerpo (wearables), como los relojes inteligentes que miden nuestras pulsaciones o pasos, o los lentes de realidad aumentada o virtual que nos sumerjen en un mundo digital o agregan capas de datos digitales a nuestra visión. Estamos, tal vez, en el umbral de la era ciborg.
¿Qué implica esta teoría para un educador? De entrada, una mayor atención a los usos de la tecnología que los niños ya están haciendo, no desde una mirada sancionadora, tecnofóbica, sino como una plataforma de aprendizaje que puede ser también educada. Incentivarlos a crear, por ejemplo, sus propios "Entornos Personales de Aprendizaje" (Castañeda y Adell, 2013), para que cada niño desarrolle su propia trayectoria de aprendizaje, se vuelva más crítico con las redes digitales de las que empieza a formar parte y gobierne su propia ruta: construya su propia red. También nos impulsa a explorar las posibilidades de la tecnología, como argumentaba Andrea en clase, a estar atento a las apps, las redes sociales, la Inteligencia Artificial, y hacer que la escuela sea, poco a poco, un espacio de exploración y discusión del uso de esos ecosistemas digitales para el aprendizaje.
También, como argumenta Carolina, podemos ser los educadores los que tendamos la mano, con nuestra labor pedagógica, a quienes quedan excluidos o relegados paulatinamente de la red. Por ejemplo, los ancianos, o las gentes del campo, o personas sin el dinero necesario o el acceso a la tecnología. No solo ellos. También a quienes hagan un uso autodestructivo de la tecnología... los neuróticos, los adictos, los "banales", como nos llama a todos los usuarios asiduos de internet Nicholas Carr.
Como dice Luna, "para poder llevar a cabo alguna iniciativa conectivista en un aula lo primero sería educar a los alumnos en tecnología". Pero, ¿qué tipo de educación podríamos promover de acuerdo a los principios conectivistas? Recopilo a continuación algunas de las estrategias que propusieron en el cuestionario:
- Iraya: "Facilitar discusiones sobre temas relevantes, animando a los alumnos a compartir opiniones, experiencias"
- Eva: "Haría que los alumnos pusieran cosas que les gustaría aprender. De esta manera, si alguien sabe sobre el tema, puede enseñar a esas personas interesadas. Todos podrían enseñar algo y además, los demás aprenderán cosas que antes no sabían"
- Rebeca: "los estudiantes trabajarían juntos investigando un tema utilizando fuentes como blogs o redes sociales, y recursos académicos que diera el profesor. Después, compartirían y discutirían hallazgos para poder reflexionar acerca de cómo integrar esa información"
- Miriam: "Crear un "aula virtual" donde los alumnos participen unos con otros, pregunten sus dudas, compartan recursos, se resuelvan las dudas entre ellos, motivarles a que ellos mismo busquen las soluciones a sus preguntas"
- María: "la creación de un aula de co-creación en la que la red se forme a partir de los conocimientos de cada uno de los alumnos."
- Alba: "Por ejemplo en una clase crear una plataforma común donde los alumnos pueden subir videos, documentos, esquemas, etc... que puedan ayudar al resto a entender la asignatura"
- Esther: "Utilizar los recursos tecnológicos para entablar conversaciones con estudiantes de otras culturas".
- Nacho: "Dando más importancia a las redes de los educandos-educadores"
- Azahara: "Actividades con grupos de expertos en los que cada alumno investigue sobre un tema y sea encargado de transmitir el conocimiento"
- Henar: "Utilizar plataformas online como foros, blogs o redes sociales para que los estudiantes puedan conectarse entre sí y compartir información y experiencias, como crear una cuenta en tiktok donde se comparta información sobre temas pedagógicos o inquietudes comunes de la clase y hacer vídeos respondiendo a otros estudiantes con respuestas y/o rebatiendo".
La perspectiva conectivista acierta al señalar que con las nuevas tecnologías se vuelven más importantes las "redes de conocimiento", que siempre han existido a pequeña escala. También, que con la acumulación de información hay que prestar especial atención a cómo esta información se organiza para que nos sea más fácil acceder a lo que buscamos. Pero las nuevas tecnologías no pasan de ser una herramienta más de acumulación y organización de información. Me parece erróneo afirmar que "aprenden", ya que ni las inteligencias artificiales son capaces de crear conocimiento nuevo. Ordenan y almacenan mejor el conocimiento humano, que bastante importante es ya.
ResponderEliminarPor otro lado, el análisis de la red de nodos, conexiones y señales parece muy práctico. Habría que tener en cuenta que con nuestro tiempo limitado no es viable aumentar indefinidamente las conexiones por las que recibimos información. Hay que saber seleccionar las importantes, las que más se ajusten a nuestras necesidades en cada momento. Conectar por conectar es un desperdicio de energía y tiempo.
Por último, una frase del texto que no me ha gustado:
"A diferencia del constructivismo, el cual establece que los aprendices tratan de desarrollar comprensión a través de tareas que generan significado, el caos señala que el significado existe, y que el reto del aprendiz es reconocer los patrones que parecen estar escondidos." El constructivismo no niega que tengamos que reconocer patrones que existen en la naturaleza, fuera de nuestra construcción del conocimiento. Pero esos patrones los vamos a deducir de nuestra acumulación personal de experiencias. Es en ese sentido en el que "generamos significado". No lo generamos de la nada, como parece que dice la frase; lo generamos a través de nuestra experiencia individual de interacción con el mundo.
En nuestra social digitalizada y globalizada el conectivismo es un pilar importante. La tecnología afecta a todos los sectores de la vida (privada y pública). Las nuevas herramientas han cambiado la forma de socializar y comunicarnos. El trabajo, las relaciones, el ocio, etc., han sufrido una gran transformación que nos obliga a adaptarnos y a formarnos continuamente y cada vez más rápido.
ResponderEliminarEn el ámbito educativo, el papel de los docentes es servir de guía, orientar y facilitar el aprendizaje, acompañar al alumno en su crecimiento personal. Por eso, además de enseñar, ahora el profesor debe tener competencias digitales y estar al día con los avances que van surgiendo. Además, hay que estar pendiente de aquellas personas que por falta de medios o por edad quedan fuera del sistema para integrarlas y reducir las desigualdades.
(Elisa Íñigo)
Creo que las redes de aprendizaje suponen un peligro añadido y es que las redes si son grandes y están muy interconectadas, significaría que si surge una información falsa esta puede difundirse por la red creando confusión e ideas erróneas a todas las personas de la red.
ResponderEliminarParticularmente, pienso que los maestros ahora deben tener más controlados el temario y los recursos que empleen en el aula, porque al ser una red tan grande, cualquier mínima cosa la puede desequilibrar.
ResponderEliminarPor otro lado, que podamos incorporar tecnología en nuestro cuerpo es bueno, si hay personas que pueden tener algún problema físico con la tecnología a lo mejor podrían llevar mejor vida.
Como comenté en clase el aprendizaje digital y la formación de foros y comunidades de aprendizaje es muy positiva, pero, hay que tener cuidado y no abusar de esto, a mi parecer no hay nada como una clase magistral, un coloquio entre personas sobre un tema en concreto, que se hagan todo tipo de actividades pero sin dejar de tener esa parte humana, de tener al otro enfrente.
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