Organizaciones que aprenden (Senge)
Peter Senge revolucionó con su libro la Quinta disciplina la visión que se tenía de las empresas. Su modelo de empresa, a diferencia de lo que ha sido hegemónico en el desarrollo capitalista de la segunda mitad del s. XX, no está orientado estrictamente al rendimiento económico ni tiene como principal criterio de éxito la productividad. Lo que observó Senge es el éxito de una empresa o de cualquier otra organización (como un centro educativo) radica en su capacidad para evolucionar, para aprender de su propio funcionamiento, de sus miembros y su entorno. Y esa evolución no es simplemente una carrera ciega de adaptación al entorno para competir mejor en el mercado. La organización evoluciona de acuerdo a los intereses y capacidades de quienes forman parte de ella, construyendo justos el significado de quiénes son como organización, qué les distingue, qué pueden lograr juntos, qué problemas tienen, cómo pueden aprender a solucionarlos. Es una organización que aprende.
Senge distingue 5 componentes o principios clave en una "organización que aprende":
1. El dominio personal. La organización está compuesta por personas que tienen capacidades diferentes, que son "buenas" en algo, ya sea porque han desarrollado esa habilidad o porque naturalmente tienen esa facilidad o talento. Una organización debe aprender a que cada persona pueda desarrollar sus propios talentos y, viceversa, debe relacionar esos talentos entre sí para ponerlos al servicio de una causa o bien común: el desarrollo de la organización o comunidad misma.
2. La visión compartida. Las personas que forman parte de la organización deben compartir cierta identidad, algo que les haga sentirse parte de la personalidad, historia u objetivos de la organización. Esa visión no puede ser inoculada en sentido estricto de "arriba a abajo", desde la cúpula directiva a la base de la organización; sino que debe ser co-construida a través de la participación, del diálogo, de la conciencia elevada de sus integrantes, capaces de ver por encima de sus agendas egoístas e intereses personales, capaces, por tanto, de crear un proyecto en común, una identidad colectiva.
4. Aprendizaje colaborativo. No basta con trabajar en equipos. La interacción de las personas en una organización debe generar una utilidad de cada acción en relación a la acción de los otros, un engranaje dentro de un sistema colaborativo orientado a la resolución de problemas y el pensamiento crítico. Colaborar no es solo "co-laborare" o trabajar con, sino "co-crear", es decir, ser capaces de generar nuevas ideas y desarrollar conjuntamente habilidades a partir de la participación de cada quien.
5. Pensamiento sistémico. En el centro de los cuatro componentes o "disciplinas" está el pensamiento sistémico o complejo que implica que el sistema de la organización es más que la suma de sus partes... es de hecho, su multiplicación dinámica, de manera que cada disciplina afecta y es afectada por el resto de disciplinas, además de por muchas otras variables. Pensar así, de manera compleja, holística, como si la organización fuera un ecosistema, nos permite entender el funcionamiento de la organización y actuar con inteligencia en ella.
| 5 disciplinas (el pensamiento sistémico está en el centro) |
Creo que muchas veces damos mucho valor a otras dimensiones (que también son importantes y necesaria, y no con esto quiero desvalorizarlas) y nos olvidamos de la importancia de los modelos mentales.
ResponderEliminarConsidero que es fundamental que dentro de toda una organización se tenga un modelo mental claro de los propósitos y fines que se van a desarrollar. Ya que con esto podemos involucrar más a todas las personas de la organización y además puedan ser capaces de "remar" juntos en la misma dirección.
Considero que aplicar esto al ámbito de la educación sería una ventaja. Todos aprenderíamos conjuntamente y no habría tanta rivalidad, lo que nos permitiría un desarrollo más rápido. Aún así considero que el sistema educativo no fomenta el modelo de Senge.
ResponderEliminarAndrea Jiménez Yanguas
Con respecto a lo del dominio personal, no estoy del todo de acuerdo, creo que para aprender también es esencial que haya gente que no se le de bien, en muchas ocasiones vale más la actitud que tenga una persona, en el sentido de que si tu sabes mucho sobre un tema en concreto y no quieres aprender más, nadie va a ser capaz de enseñarte, por otro lado, si no sabes nada y pero tienes ganas de aprender va a ser muy fácil que aprendas.
ResponderEliminarCon el resto de aspectos estoy generalmente de acuerdo, el aprendizaje colaborativo y el pensamiento sistemático me parecen muy importantes para llevar a cabo un intercambio de visiones y de opiniones.
De esta teoría me gusta la integración del pensamiento sistémico ya que la organización se observa como un modelo ecológico. El modelo ecológico de Brönnfenbrenner, por ejemplo, visualiza al individuo como la integración de las partes del entorno en mayor o menor medida. Es por eso que cuando Senge dice que el conjunto (el organismo) es mayor que la suma de las partes, todo cobra mayor sentido. La visión sistémica nos permite valorar la relación del individuo con el conjunto como un organismo permeable y en constante evolución. Me gusta también que en el tema sobre el conectivismo se introduzca la teoría del caos y la complejidad de los sistemas.
ResponderEliminarTodo esto me recuerda a la Teoría General de los Sistemas de Bertalanfy categoriza 8 principios de los sistemas abiertos, en los que se basa, por ejemplo, la terapia sistémica familiar:
1. Totalidad o sinergia. Según el principio de sinergia, el funcionamiento del sistema no puede entenderse sólo a partir de la suma de los elementos que lo componen, sino que la interacción entre estos genera un resultado cualitativamente distinto.
2. Causalidad circular o codeterminación recíproca. La acción de los distintos miembros de un sistema influye en la del resto, de modo que la conducta de ninguno de ellos es independiente del sistema en su conjunto. Además se da una tendencia a la repetición (o redundancia) de los patrones de funcionamiento.
3. Equifinalidad. El término “equifinalidad” se refiere al hecho de que varios sistemas pueden alcanzar el mismo estadio final aunque inicialmente sus condiciones sean diferentes. En consecuencia es inadecuado buscar una causa única para explicar este desarrollo.
4. Equicausalidad. La equicausalidad se opone a la equifinalidad: sistemas que empiezan siendo iguales pueden desarrollarse de forma distinta en función de las influencias que reciban y de la conducta de sus miembros. Así, Bertalanffy consideraba que al analizar un sistema hay que focalizarse en la situación presente y no tanto en las condiciones iniciales.
5. Limitación o proceso estocástico. Los sistemas tienden a desarrollar determinadas secuencias de funcionamiento y de interacción entre miembros. Cuando esto sucede disminuye la probabilidad de que se den respuestas diferentes a las que ya están consolidadas; esto se conoce como “limitación”.
6. Regla de relación. Las reglas de relación determinan cuáles son las interacciones prioritarias entre los componentes del sistema y cuáles deben ser evitadas. En los grupos humanos las reglas de relación son normalmente implícitas.
7. Ordenación jerárquica. El principio de ordenación jerárquica se aplica tanto a los miembros del sistema como a las conductas determinadas. Consiste en que algunos elementos y funcionamientos tienen más peso que otros, siguiendo una lógica vertical.
8. Teleología. El desarrollo y la adaptación del sistema, o proceso teleológico, se produce a partir de la oposición de fuerzas homeostáticas (es decir, focalizadas en el mantenimiento del equilibrio y el estado actuales) y morfogenéticas (centradas en el crecimiento y en el cambio).
(Kamala).
Considero que la teoría organizacional dialógica, orgánica y centrada en el aprendizaje ofrece un enfoque innovador y prometedor para la educación. Sus principios clave, como el dominio personal, la visión compartida, los modelos mentales, el aprendizaje colaborativo y el pensamiento sistémico, tienen el potencial de transformar la forma en que se diseñan, implementan y evalúan las experiencias educativas.
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