Liderazgo consciente (Kofman) y niveles de liderazgo (Collins)

El término líder está muy asociado a la persona carismática a la que todo el mundo sigue en una organización: en un equipo o un ejército. La etimología la conecta con el inglés: "to lead" significa "dirigir, llevar hacia adelante". 

Pero desde hace unas décadas el liderazgo clásico en las organizaciones, vinculado a esa figura de autoridad y mando, ha entrado en discusión y han surgido modelos de liderazgo alternativo. 

Fred Kofman, uno de los consultores empresariales más influyentes a nivel internacional, autor de "Negocios conscientes. Cómo construir valor a través de los valores" (2006), propone un modelo de "liderazgo consciente". En este modelo, el liderazgo es la "habilidad que tiene una persona para lograr que sus colaboradores se comprometan con el logro de sus objetivos en común". Y el uso del posesivo, "sus objetivos" no es casual: un buen líder no solo es capaz de motivar a sus colaboradores sino que también debe elevar la conciencia de su equipo de trabajo para que entre todos descubran qué objetivos son alcanzables y tienen valor para todos. Es, de hecho, un generador de valor y de conciencia crítica. 

Para Kofman, un líder que lleva a su organización a cumplir sus objetivos, sin meditar sobre ellos, sin relacionar esos objetivos con su propio desarrollo humano, no sólo no es un buen líder, sino que es un peligro. 



Otra de las grandes aportaciones sobre el liderazgo viene de los estudios de Jim Collins, que analizó a los gerentes de organizaciones empresariales de crecimiento sostenido y destacado por 15 años en Estados Unidos. El resultado fue sorprendente: sus líderes no eran personas carismáticas (algunos sí, otros, muchos, no). Lo que sí tenían eran dos cualidades: 

a) VOLUNTAD, es decir, una pasión y determinación extraordinaria;

b) HUMILDAD, un sentido del servicio extraordinario, capaces de rectificar, de escuchar a sus colaboradores, de entender lo que cada quien podía aportar, lo que cada quien necesitaba. 

Su modelo establece 5 niveles de liderazgo (de menor a mayor calidad):

  • Nivel 1: alta capacidad: gran talento y buen desempeño individual para alcanzar los objetivos. 
  • Nivel 2: gran contribuidor: sabe colaborar con otros, contribuyendo, con sus dotes comunicativas y relacionales, al buen desarrollo de la organización. 
  • Nivel 3: gerente competente: administra, organiza, de forma eficiente los recursos, los tiempos de los colaboradores, de acuerdo a los objetivos establecidos. Hace funcionar muy bien la organización. 
  • Nivel 4: líder efectivo: motiva, inspira a los otros para ir más lejos incluso de los objetivos trazados de antemano, creando un clima de confianza y alto rendimiento. 
  • Nivel 5: líder ejecutivo: agrega, además de las cualidades del nivel 4, la humildad, mediante la cual apoya genera un ambiente de colaboración que trasciende el propio rendimiento, creando valor, significado en las vidas de sus colaboradores. Y logra de esta manera que la organización no dependa de su liderazgo, sino que pueda caminar sola en el futuro. 




¿Qué podemos aprender los pedagogos de ambos modelos de liderazgo? Lo primero de todo, es pensarnos como líderes en un sentido profundo. De hecho, "profesor" etimológicamente significa "pro-fessum", el que lleva a otros hacia adelante. El que lidera a otros, vaya. Como maestros, como docentes, somos los líderes de comunidades de aprendizaje (las clases). ¿Qué tipo de liderazgo queremos desarrollar? ¿qué objetivo queremos que todos, como comunidad, alcancemos? Pero nuestra labor no termina en los confines del aula... estamos llamados también a participar en liderazgos más amplios, como promotores de programas educativos o como directores de centros educativos. 

Ser líderes conscientes (Kofman), capaces de mover con humildad y voluntad tenaz (Collins) esos grupos humanos a los que servimos tal vez sea una trayectoria de evolución profesional central en nuestras vidas. El propio Kofman reflexiona en su conferencia sobre lo siguiente: ¿cuál es la función más relevante de un portero de fútbol? NO es parar; y la función primigenia de un delantero NO es meter goles. En ambos casos, su función es ayudar al equipo a ganar. En nuestro caso, como educadores, nuestra función NO es impartir una asignatura o programa con éxito. Nuestra misión, en palabras de Antonio Bolívar, es ayudar a otros a aprender. 

Comentarios

  1. Los modelos de liderazgo nos ofrecen valiosas lecciones para los/as pedagogos/as que buscamos potenciar su impacto en el aula y más allá. Al desarrollar una profunda autoconciencia, fomentar el liderazgo compartido, establecer una visión y objetivos compartidos, inspirar a los estudiantes a través del liderazgo transformacional, ser adaptables y resilientes, enfocarse en el liderazgo al servicio del aprendizaje y ampliar su impacto más allá del aula, los educadores pueden convertirse en líderes pedagógicos excepcionales que contribuyen a la transformación de la educación.
    Todo esto hay que tener cuidado porque no queremos llegar a un autoritarismo por parte del líder, que a veces suele suceder en los cursos del alumnado más joven, '"hay que andar con los pies de plomo" cuando desarrollamos esa característica de liderazgo, siempre encontrando un punto medio.

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